Los gobiernos nacionales claramente desempeñan una función muy importante en la gestión de la calidad del aire urbano mediante la definición de estándares para la calidad del aire, las emisiones industriales y vehiculares, y la calidad del combustible. Entre otras cosas, son responsables de hacer cumplir las regulaciones ambientales, establecer los precios del combustible y la legislación que gobierna la importación de vehículos y sus estándares de emisión.
Sin embargo, en los países de América Latina, el proceso de descentralización en la región le ha encomendado una parte significativa de las responsabilidades del manejo ambiental local a los niveles subnacionales del gobierno. Además, los gobiernos de las ciudades típicamente administran el uso del suelo y la planeación del transporte urbano, dos áreas de políticas que tienen un impacto importante en la calidad del aire urbano. Los gobiernos de las ciudades se encuentran también bajo presión por parte de los grupos de la sociedad civil, los cuales consideran cada vez más las preocupaciones relativas al medio ambiente urbano entre las prioridades que deben ser atendidas a nivel local.
Para lograr un programa de gestión de la calidad del aire exitoso, esta integración vertical de la toma de decisiones entre los niveles de gobierno nacional y subnacional debe estar acompañada también de una integración horizontal entre las instituciones, ministerios y departamentos responsables de los múltiples sectores involucrados.
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